Parábolas Equipo: Pedro  y Julieta 5ºB 2010
Índice La oveja perdida: diapositiva 1 El buen samaritano: diapositiva 2 El grano de mostaza: diapositiva 3 El hijo prodigo: diapositiva 4
La oveja perdida Se acercaban a él todos los publícanos y pecadores para oírle, y los  fariseos  y los escribas murmuraban diciendo: — Este recibe a los pecadores y come con ellos. Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: —  ¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas, y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el  desierto  y va tras la que se ha perdido, hasta hallarla? Y al hallarla, la pone sobre sus hombros gozoso, y cuando llega a casa reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido.” Os digo que del mismo modo habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
El buen samaritano Y he aquí, cierto maestro de la ley se levantó para probarle, diciendo: — Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna? Y él le dijo: — ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? El le respondió diciendo: — Amarás al Señor tu  Dios  con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Le dijo: — Has respondido bien. Haz esto y vivirás. Pero él, queriendo justificarse, preguntó a  Jesús : — ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús dijo: — Cierto hombre descendía de  Jerusalén  a Jericó y cayó en manos de ladrones, quienes le despojaron de su ropa, le hirieron y se fueron, dejándole medio muerto. Por casualidad, descendía cierto sacerdote por aquel camino; y al verle, pasó de largo. De igual manera, un levita también llegó al lugar; y al ir y verle, pasó de largo. Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó cerca de él; y al verle, fue movido a misericordia. Acercándose a él, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino. Y poniéndole sobre su propia cabalgadura, le llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente, sacó dos denarios y los dio al mesonero diciéndole: “Cuídamelo, y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando vuelva.” ¿Cuál de estos tres te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en manos de ladrones? El dijo: —El que hizo misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: — Vé y haz tú lo mismo.
El grano de mostaza Les presentó otra parábola diciendo: “El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo. Esta es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando crece, es la más grande de las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.”
El hijo prodigo Un hombre tenía dos hijos  —  continuó Jesús  — . El menor de ellos le dijo a su padre: “Papá, dame lo que me toca de la herencia.” Así que el padre repartió sus bienes entre los dos.  Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia.  Cuando ya lo había gastado todo, sobrevino una gran escasez en la región, y él comenzó a pasar necesidad. Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada . Por fin recapacitó  y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre!...  El joven le dijo: “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo.” Pero el padre ordenó a sus siervos: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora  ha vuelto a la vida;  se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.” Así que empezaron a hacer fiesta.
Reflexión Son relatos sacados de la vida diaria que nos trasmiten un mensaje y una enseñanza. Son mensajes de Jesús  para que sigamos su camino.  Nos enseñan como debemos comportarnos y actuar para entrar en el reino de los cielos. Los utilizo cuando me alejo del camino de Dios por mi conducta. Cuando alguien las necesita le digo que lea la Biblia.

Pedro y julieta

  • 1.
    Parábolas Equipo: Pedro y Julieta 5ºB 2010
  • 2.
    Índice La ovejaperdida: diapositiva 1 El buen samaritano: diapositiva 2 El grano de mostaza: diapositiva 3 El hijo prodigo: diapositiva 4
  • 3.
    La oveja perdidaSe acercaban a él todos los publícanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: — Este recibe a los pecadores y come con ellos. Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: — ¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas, y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se ha perdido, hasta hallarla? Y al hallarla, la pone sobre sus hombros gozoso, y cuando llega a casa reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: “Gozaos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido.” Os digo que del mismo modo habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
  • 4.
    El buen samaritanoY he aquí, cierto maestro de la ley se levantó para probarle, diciendo: — Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna? Y él le dijo: — ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? El le respondió diciendo: — Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Le dijo: — Has respondido bien. Haz esto y vivirás. Pero él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús : — ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús dijo: — Cierto hombre descendía de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de ladrones, quienes le despojaron de su ropa, le hirieron y se fueron, dejándole medio muerto. Por casualidad, descendía cierto sacerdote por aquel camino; y al verle, pasó de largo. De igual manera, un levita también llegó al lugar; y al ir y verle, pasó de largo. Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó cerca de él; y al verle, fue movido a misericordia. Acercándose a él, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino. Y poniéndole sobre su propia cabalgadura, le llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente, sacó dos denarios y los dio al mesonero diciéndole: “Cuídamelo, y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando vuelva.” ¿Cuál de estos tres te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en manos de ladrones? El dijo: —El que hizo misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: — Vé y haz tú lo mismo.
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    El grano demostaza Les presentó otra parábola diciendo: “El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo. Esta es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando crece, es la más grande de las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.”
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    El hijo prodigoUn hombre tenía dos hijos — continuó Jesús — . El menor de ellos le dijo a su padre: “Papá, dame lo que me toca de la herencia.” Así que el padre repartió sus bienes entre los dos. Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia. Cuando ya lo había gastado todo, sobrevino una gran escasez en la región, y él comenzó a pasar necesidad. Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada . Por fin recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre!... El joven le dijo: “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo.” Pero el padre ordenó a sus siervos: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.” Así que empezaron a hacer fiesta.
  • 7.
    Reflexión Son relatossacados de la vida diaria que nos trasmiten un mensaje y una enseñanza. Son mensajes de Jesús para que sigamos su camino. Nos enseñan como debemos comportarnos y actuar para entrar en el reino de los cielos. Los utilizo cuando me alejo del camino de Dios por mi conducta. Cuando alguien las necesita le digo que lea la Biblia.